Los neumáticos, la suspensión y nomOusse, forman un conjunto que trabaja al unísono para mejorar la tracción.

– Las gomas blandas generan un efecto de empotramiento a nivel molecular, con la superficie de contacto, que se traduce en más adherencia y desgaste. Esto explica que las motos de circuito inclinen más de 45 grados que solo por “rozamiento” sería imposible.

– La tracción en enduro, es la suma de la adherencia goma/superficie + la capacidad del neumático y suspensión para adaptarse al terreno y copiarlo. En esto los mousse no puede competir con el aire. El aire comprime y dilata instantáneamente mientras que los mousse son como una esponja que cuesta comprimir y tarda en expandir. Viendo en 4K el paso por una piedra, apreciaremos que es menos de 1/10 segundo. A 30 km/h se recorren 8 m/seg u 80 cm en una décima de seg. Demasiado rápido para que un mousse copie.

– La carcasa es la estructura del neumático, compuesta por mallas de tejido resistente y goma que las aglutina. Una carcasa más rígida hace el efecto de llevar cierta presión. Esto permite usar nomOusse con presiones bajísimas, incluso cero, como hemos comprobado en Marruecos con unos Michelín.

– Es obvio que las carcasas blandas se rajan más fácilmente que las duras y, aunque nomOusse sirve de bastante apoyo por lo que sobresale de la llanta, el efecto de flaneo con neumático muy blando rajado es inevitable.

– En general, la dureza de la goma externa y de carcasa van a la par pero no siempre. Los neumáticos que llevan carcasa dura o semi, con goma blanda en los tacos + nomOusse, son una combinación muy ventajosa, casi tan segura como usar mousse o un tubless+medio mousse, mucho más sencilla de montar, regulable, duradera y con más tracción.

– En barro, el tema cambia. Lo que prima es que el neumático no se emboce. Presiones más altas, neumáticos de tacos más abiertos y velocidad de giro para que escupa el barro. Neumáticos de cross con tacos que cierran a presiones bajas no ayudan.